El Alzamiento III

Fueron “Guardias de Asalto” enviados por el Comisario de Orden Público de la Generalidad, Rodríguez Salas, del PSUC, los que atacaron por sorpresa el edificio de Telefónica en Barcelona controlado por la CNT.

El 4 de Mayo, el Consejo de ministros cesa al General Aranguren como Jefe de la IV División Orgánica. Companys (ERC) aplaude que los Servicios de Órden Público de su Gobierno pasen al Gobierno Central, pues así las fuerzas que pueden atacar a sus enemigos de la CNT y el POUM (Partido Obrero Unificado Marxista) son más poderosas. Pero el Presidente de la República no puede firmar los decretos por encontrarse en Barcelona, sin poder salir de su delegación, debido a los intensos combates en las calles: “Que yo me traslade a Valencia es un buen pensamiento, pero absolutamente irrealizable porque es imposible traspasar las verjas del parque de mi residencia, en cuyo contorno se hace fuego de ametralladora, fusil y bombas. Así estoy desde el lunes por la tarde”. Dice un Azaña asustado.

Eses día, entre Vic y Tortosa, hay unos sesenta muertos, entre ellos, el Alférez de la Guardia Civil D. José Senaro.

Mientras tanto, en la batalla que se libra en Barcelona mueren entre otros muchos el nuevo Consejero de Defensa Antonio Sesé (PSOE), el anarquista Domingo Ascaso y el dirigente comunista Karl Romosek.

Las Juventudes Libertarias baten con un cañón a la Guardia Nacional Republicana que se refugiaba en un cine.

El Gobierno envía una columna desde Valencia que va sometiendo expeditivamente a la resistencia que encuentra en su camino, a pesar de la voladura de varios puentes en Tarragona. Mientras, anarquistas y trotskistas del Frente Popular Aragonés pertenecientes a las divisiones de Lenin, Durruti y Ascaso avanzan hacia Barcelona. Tras la intervención de dirigentes anarquistas y la amenaza de bombardeo, por parte de la aviación del Coronel comunista García Reyes, que sobrevuela las columnas, solo los trotskistas continúan hacia la Ciudad Condal.

El día 6 llegan a Barcelona dos barcos de guerra, mientras los jefes de la CNT desautorizan a las Juventudes Libertarias y al POUM, así como al grupo “Amigos de Durruti”, las tres organizaciones que combaten con más vigor a la alianza de marxistas e independentistas.

En Tarragona, milicianos de Estat Catalá, ERC y PSUC toman las sedes de Juventudes Libertarias, con muchas bajas por ambas partes.

El día 7, al finalizar la tarde, entra en Barcelona una columna de 150 camiones con 5.000 Guardias de Asalto, Seguridad y Carabineros, que van ocupando la ciudad entre tiroteos. El día 8 por la mañana, la rebelión ha terminado.

La batalla ha terminado, pero comienza la represión. Las fuerzas del Gobierno de la II República, Carabineros, Policía y Guardia de Asalto, junto con milicianos comunistas e independentistas desarman al POUM y a los Libertarios. El mismo día 8, aparecen los cadáveres de doce jóvenes anarquistas, terriblemente mutilados en el Cementerio de Cerdañola. Los ojos y la lengua les habían sido arrancados en la sede comunista de la Pedrera antes de ser ejecutados.

Detenidos por la Policía y entregados por sus miembros a la NKVD soviética, comienzan a aparecer los cadáveres torturados de los trotskistas como Karl Landán, Hans Freud, Camilo Bernier, Francesco Barbieri…

Armando Ferrari y Enrique Lorenzo de Pertini eran dos veinteañeros italianos que combatían en España junto a sus correligionarios anarquistas. Durante esos días fueron retenidos en el centro de Barcelona por los Mossos y fusilados de inmediato por la Guardia personal de Companys formada por pistoleros de Estat Catalá.

Orwell analiza así los días posteriores a los combates: “Durante las últimas semanas en Barcelona, observé que allí flotaba una desagradable atmósfera de sospecha, temor, incertidumbre y odio velado. Los comunistas conquistaron finalmente el poder, el orden interno estaba en manos de ministros comunistas y nadie dudaba de que aplastarían a sus rivales. Gracias a la censura periodística circulaban los rumores más siniestros. Los espías de la Policía estaban por todas partes. Las cárceles seguían estando llenas y no dejaban de entrar en ellas anarquistas y miembros del POUM (…) Bandas armadas de la Guardia de Asalto recorrían las calles. Había puestos de guardias o carabineros donde se detenía a los transeúntes (…) Haber pertenecido a la milicia del POUM era ciertamente peligroso” Dice el escritor inglés que ante lo que ve, se desengaña del comunismo, al que acabará denunciando en su obra “Rebelión en la Granja”.

Largo Caballero dimite zancadilleado por los comunistas, sucediéndole en la Presidencia del Gobierno, Negrín. Éste, que parece un moderado al lado de su predecesor, apodado “el Lenin español” es apoyado por los pro soviéticos por ser mucho más servil a la URSS, que es quien realmente gobierna en España.

Uno de los primeros actos del Gobierno de Negrín es ilegalizar al POUM. Algo que los stalinistas recamaban a Largo Caballero. Ese día son detenidos por la Policía Gubernamental entre otros, el Diputado y Jefe del POUM Andrés Nin, y el Director del órgano de prensa de ese partido “Gorkin”. El Director General de la Seguridad de la República, el stalinista Ortega, entrega a Nin a la NKVD soviética, que lo traslada al centro secreto de detención en Alcalá de Henares, donde morirá como resultado de atroces torturas que incluyen el “desollamiento”. También es detenido Alfredo Martínez, Secretario General de las Juventudes Libertarias de Cataluña. Su cadáver, también aparece con evidentes signos de tortura.

Mientras tanto, los miembros del POUM Julio Beca, Jaime Trapat y Juan Hervás, que combaten en la 142 Brigada, son llamados al Cuartel General de Eduardo Barceló. Desaparecieron para siempre. Curiosamente, las bien pagadas cuadrillas de la Memoria Histórica se han “olvidado” de buscarles. La mujer del último de estos tres fue encarcelada hasta que con la victoria, fue liberada por los Nacionales.

Después de estos hechos, Enrique Lister, con su 11ª División comunista, apoyada por la 30 “Maciá – Companys” de los independentistas de ERC, entra en Casey aplastando a sangre y fuego al Comité de Aragón, que dominado por los anarquistas, había colectivizado la zona aragonesa dominada por el Frente Popular.

El 7de Febrero la 2ª Brigada mixta del EPR (Ejército Popular Republicano) se subleva en la isla de Menorca contra el Gobierno Republicano. Tiene éxito en Ciudadela y Ferrerías pero son atacados en Mercadal por la 1ª Brigada, mandada por Juan Palou. 

El día 9 desembarca la 105 División Nacional al mando de López Bravo, a quien se rinde la isla.