El Constitucionalismo en España

Cuando hablamos de la Constitución en España, y  lo mismo da que sea un político que un ciudadano de a pie, parece que nos estemos refiriendo a un “librito de leyes” que deba o no asumirse en función de las circunstancias dominantes. Sin embargo, la Constitución es la Ley. Sin más. Es una Ley “marco” que sirve de guía para todas las demás leyes y a la cual, todas sin excepción, deben adaptarse.

Es evidente, a la vista de determinadas leyes vigentes, que no es así. El hecho de que tengamos en vigor leyes claramente inconstitucionales y que se sitúan incluso al margen de los tratados internacionales ratificados por España, como el de DDHH por ej. Nos da una idea de la locura que vivimos en este ¡país! que diría el inmortal Forges. Me refiero naturalmente a la LIVG

Un breve repaso

Comienza por lo que podríamos definir como primera constitución, aunque hay autores que lo califican de “Carta Otorgada”. Se trata del “Estatuto de Bayona” de 1808. Un intento de Napoleón de someter a los españoles a sus designios. Su importancia radica en que suponía una ruptura con el Antiguo Régimen y la entrada en la modernidad. Algo para lo que al parecer el pueblo no estaba preparado.

Más tarde, en plena Guerra de Independencia, el 19 de Mayo de 1812 se aprueba en Cádiz la que debido a la festividad en que fue aprobada pasaría a conocerse como “La Pepa”. Ésta es propiamente dicha la primera constitución española que surge como respuesta al intento napoleónico.

Así pues, podemos situar los orígenes de nuestro fracasado constitucionalismo en el periodo que abarca desde 1808 hasta 1833 en que rige la Constitución de Cádiz. Periodo en el cual se alterna la vigencia de la “Pepa” con largos lapsos de absolutismo hasta la muerte de Fernando VII.

Ésta constitución fruto de una guerra y que implicaba la ruptura con el Antiguo Régimen, fue todo un modelo de liberalismo para Europa y avanzada para su época. Sobra decir, que de haber sido respetada y con las necesarias actualizaciones bien podría haber llegado hasta nuestros días al igual que la americana, pero…¡Esto es España, amigos!

El periodo “Isabelino” que abarca desde 1833 hasta 1868. 

Éste lapso temporal lo marcan tres textos: El Estatuto Real de 1834 y las constituciones de 1837 y 1845, además de una reforma de esta última y una constitución no promulgada de 1856.

El ”Sexenio Revolucionario” de 1868 a 1874 fue el periodo en que se destronó a Isabel II y se dio paso a la dinastía de Saboya. Un periodo de liberalismo democrático que acabó en dictadura. Su texto fundamental es la Constitución de 1869. Por el contrario, la Primera República que apenas duró un mes, no consiguió aprobar su propio proyecto constitucional. Pese a ello, pese a no salir adelante, tuvo un efecto devastador, y aferrándose a ella nació el fenómeno del “Cantonalismo”. Periodo cachondo en el que Jumilla declaró la guerra a Murcia en los siguientes términos: (Procuren no reírse demasiado) “La nación de Jumilla desea estar en paz con todas las naciones extranjeras y sobre todo con la nación murciana, su vecina; pero si  esta se atreve a desconocer nuestra autonomía y a traspasar nuestras fronteras, Jumilla se defenderá como los héroes del 2 de Mayo y triunfará en la demanda (…) y a no dejar en Murcia piedra sobre piedra”

Es más divertida todavía la casi declaración de guerra del Cantón de Cartagena a Alemania, como respuesta al apresamiento de un barco cartagenero “El Vigilante” por parte de la fragata alemana SMS Friederich Carl, acogiéndose al decreto aprobado por el Gobierno de Nicolás Salmerón, que declaraba “Piratas” a todos los barcos que enarbolasen la bandera cantonal, por lo que podían ser apresados por los buques de cualquier país, incluso dentro de aguas jurisdiccionales españolas.

La Restauración de 1874 a 1931

Regido por la Constitución de 1876 es el periodo más largo de nuestro constitucionalismo. 

Tras la muerte de Cánovas y Sagasta el régimen de la Restauración entra en una crisis que se resuelve con la Dictadura de Primo de Rivera (1923 – 1930)

La II República 1931 – 1936 

Regida por la Constitución de 1931 de forma liberal – democrática y abierta a las autonomías en la organización territorial (de aquellos barros…) Ésta constitución nació “viciada” de facto, pues conllevaba una Ley de Defensa de la República que la desvirtuaba en origen

Régimen de Francisco Franco Bahamonde 1939 – 1975

Podría ser descartado del régimen constitucional, pero se incluye a efectos históricos y por rellenar el lapso temporal.

Y por último la Constitución de 1978 que se mantiene “vigente” por el momento.

Una constitución que pese a sus numerosos fallos y por tanto a la necesidad de profundas reformas, nos ha permitido una cierta armonía a lo largo de los últimos años.

El futuro se presenta incierto. Debemos ser conscientes de lo que está en juego, y la opción está entre la Libertad o las cadenas del Socialismo. La Historia se repite situándonos como al principio de nuestra travesía, cuando una parte del pueblo gritaba “¡Viva la Libertad!” y la otra “¡Vivan las caenas!”

Cuidado.