La estupidez si tiene nombre

Y para comprarlo no es necesario que haga demasiadas cosas.  Una de ellas, mirar la nómina que recibo y cotejar que me descuentan y que obtengo a cambio, en seguridad social, incapaz de no tener jamás salas urgencias con 6 horas mínimas de espera, las listas de espera de un sistema, que con el mismo pago, sería eficaz.  Tampoco tiene desperdicio ver el impuesto que paga mi coche, para tener carreteras que son de risa y o de vergüenza, en el que pago por el uso de una calzada que he de volver a pagar a un ayuntamiento que se lo da a una empresa que me controla cuanto tiempo lo uso.  Eso por no hablar de las ingentes cantidades de mi esfuerzo, que se dedican a “políticas sociales” que yo no tengo.  Los impuestos de los carburantes y un suma y sigue que merman mi sueldo y que ni son para mí ni revierten en mi pueblo.

Después está la parte  que destinan a la información y sus medios, que tan sólo son adoctrinadores pagados, cómplices casi todos de lo que mande el gobierno.  

Miro atentamente, a pesar de no tener hijos en edad de ello, los criterios de evaluación que rigen en los colegios y mejor no lo comento.

Las leyes tampoco libran, mi país ha destruido la presunción de inocencia contra su propia constitución, el derecho de la propiedad privada frente al delincuente que la ocupa, avala que los ciudadanos tengan más o tengan menos dependiendo de dónde vivas, que no, que no es igual un soriano que un leridano, incluso siendo preso.

Y llegamos a la política, donde el ciudadano de a pié busca consuelo, y vienen las elecciones y vota, salen los resultados y a aquellos que has votado con la bien calada intención de mentalizar a la población de lo importante de hacerlo, no sólo se reparten los escaños aunque estén denunciadas, además, ves que nadie ya mueve un dedo por resolver los problemas, que con todo lo que conlleva, les han traslado los que los padecen y ya no vuelves a verlos.  También es interesante saber cómo unos con tu voto han robado, y con permiso de los otros, o cómo han aprovechado para meter a los allegados en el puesto.  Y encima ves también,  que entre todos esos malnacidos, que viven de mis impuestos, nunca crean entes que de verdad velen y protejan el fruto de mis esfuerzos mermando de mi sueldo (portal de transparencia JUAS).  Y con toda su cara dura, van y me obligan a pagarles el sueldo a ladrones y delincuentes de toda calaña y a hacer más desigual a mi pueblo.  A mí las urnas que no me esperen, no creo que vuelva a hacerlo.

Las fronteras sin defensas, que es una obligación del gobierno!!! Cada día más y más inmigración ILEGAL, que vive de mi sueldo. 

Y vamos a las instituciones, el circo de la parodia donde encienden al estúpido espectador en la película de turno, con los actores de turno, que se ciscan como locos pero luego coleguean y que deben ser tan idiotas que no se enteran de los robos de uno u otro bando, ni su corrupción, ¿en serio?.

Pero todo esto es consentido, todo esto es avalado con nuestro comportamiento,  Esperaremos a que nos convoque Abascal o Iglesias, que no tenemos arrestos.  Somos incapaces de poner pié en pared, de sacarlos de sus puestos a gorrazos, aunque nos maten, como a mi entender han hecho, aunque nos roben, aunque nuestros hijos sean violentados o anulados sus derechos, somos incapaces de hacer algo más que la guerra en redes, de encomendarnos a Merkel, o a Europa, o a los tribunales, o al Santo Misterio.  Dice la historia, que un día, tuvimos huevos…

Han ido tejiendo una red de inmunidad jurídica donde las leyes les amparan y tapan, dónde la dejación de sus obligaciones no tiene consecuencias, dónde se aforan y se parapetan, pero también de impunidad, pero esa se las da mi pueblo,  ¿de verdad hay alguien que ignore el nombre de la estupidez?